¿Qué es lo que crea tanto veneno? ¿Qué es lo que hace que no me pueda concentrar? ¿A qué viene tanta bronca acumulada? Si cada cosa que hace te recuerda al pasado, si cada actitud que tiene te hacer sonar las campanas de aquel ser lastimoso e hiriente que te quito el sueño en aquel momento, si para cada “pero…” hay un “No” rotundo, si para cada “otra vez…” hay un “no lo puedo superar” silencioso y doloroso… ¿Qué sentido tiene?
Una madre que no deja crecer a sus hijos, una maestra que le da pena ver pasar a su alumno de grado, un sabio que se rehúsa a la idea que su discípulo lo supere, que básicos que somos. Como se puede luchar contra algo que no se ve? Algo propio, que nace desde sus propias entrañas, algo oscuro y confundido.
Somos una eterna contradicción, y eso nos gusta. Hay tantos estándares, que cuando uno se te acerca lo querés convertir a toda costa en original, pero no es lo es, es lo que escuchaste siempre y juraste no hacer. Es lo que te avergüenza, tu manchita en el mantel blanco bordado. ¿Cuál es el método? ¿Aceptarlo primero? Y una vez adentro, ¿cómo se mata? Me da miedo pensar que en realidad no quiere morir, o realmente yo soy la que quiero que no muera. Como me puedo matar a mi misma, porque en definitiva es lo que es, porque yo le permití que sea. Accedí a todo, y le di la razón en todo. Si lo dejo ir, si lo dejo pasar de grado sé que me voy a poder convertir en una mejor maestra.
Cómo podés callar pensamientos que te acosan cada vez que un eslabón de sus enroscadas cadenas de hechos aparece entre nosotros. ¿Les puedo pedir por favor que se vayan y que no vuelvan? Pero, ¿si los extraño? ¿Si los necesito? Que básicos que somos, que triste.
Tenemos siempre la llave a la puerta, pero por algún motivo no queremos abrir. Tengo la certeza que sabemos las respuestas a la mayoría de las cuestiones que nos atormenta, o que pensamos que nos atormenta. Muy adentro siempre sabemos que hacer, pero simplemente, elegimos no hacerlo. ¿Por qué? No tengo idea, pero lo bueno es que tengo las ansias de descubrirlo. Qué ironía, vivimos toda la vida buscando satisfacernos, sin embargo nos empecinamos por buscar motivos para que hacerlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario